Salimos desde la vieja cantera de Atxarte con el objetivo de coronar Urkiolamendi, subiendo por la ruta de la calzada romana hasta el Santuario de Urkiola. El descenso lo haremos por un tramo endurero señalizado y bastante exigente.

Nada más poner los pies en los pedales ya vamos a estar subiendo. A los pocos metros abandonamos la pista de hormigón y tomamos la senda que sube por nuestra derecha. Se trata de la vieja calzada romana balizada con marcas rojas y blancas, por la que ya hemos bajado en otra ocasión.

Calzada romana desde Atxarte / #planbe

Calzada romana desde Atxarte / #planbe

Hasta alcanzar la cota más alta del día, superaremos 700 metros de desnivel en unos escasos 5 kilómetros de ascenso prácticamente ininterrumpido. Si esto ya de por sí es una buena subida, al añadir lo poco amigable que es el terreno se convierte en un exigente desafío físico a pesar de tratarse de una ruta corta.

Esta ruta es la más dura para llegar hasta Urkiola / #planbe

Esta ruta es la más dura para subir hasta Urkiola / #planbe

Antes de llegar al Santuario de Urkiola no se puede pasar de largo sin echar un vistazo en el mirador de las Tres Cruces. Este es un buen momento para coger un poco de aire antes de enfrentarnos al último esfuerzo.

Mirador de las Tres Cruces / #planbe

Mirador de las Tres Cruces / #planbe

Continuamos con la subida y pasamos junto a los aparcamientos. Justo después nos desviamos a la izquierda  siguiendo la señal hacia Urkiolamendi y atravesamos un paso sobre la alambrada.

Subida hacia Urkiolamendi / #planbe

Subida hacia Urkiolamendi / #planbe

La ladera que conduce hacia la cima castiga cuerpo y mente sin compasión. Una pendiente implacable sobre una hierba que agarra las ruedas como si las echara de menos nos pondrá al límite de nuestras fuerzas. Si a eso le añadimos el fuerte y frío viento que nos tocó ese día, la penitencia puede ser sólo apta para sufridores.

Atxarte queda bastante abajo ya / #planbe

Atxarte queda bastante abajo ya / #planbe

Cuando por fin alcanzamos el buzón de Urkiolamendi (1003 m) se olvidan todas las penas. Bonitas vistas en todas direcciones, destacando el cercano Anboto en lo más alto de la sierra a la que da nombre. Sin perder un segundo más de lo necesario para evitar la hipotermia, protecciones y para abajo.

Anboto desde la cima de Urkiolamendi / #planbe

Anboto desde la cima de Urkiolamendi / #planbe

La amplia campa de hierba que conduce de vuelta hasta el pinar invita a soltar frenos y jugar con las irregularidades del terreno. Cuando llegamos a la zona de árboles, se pueden improvisar trazados esquivando ramas y troncos. Al cruzarnos con el tendido eléctrico y las torres, las seguimos girando hacia la derecha por el cortafuegos.

Buscamos la entrada a un tramo señalizado bastante endurero acondicionado por riders de la zona. Vemos las primeras marcas de spray fucsia confirmando que estamos en el sendero correcto. El primer tramo se deja disfrutar zigzagueando entre árboles.

Sendero de descenso entre árboles / #planbe

Sendero de descenso entre árboles / #planbe

Poco a poco vamos llegando a la parte con mayor pendiente. Rodar sobre una pista de patinaje no ayudó a que pudiéramos exprimir esta zona técnica como es debido. Rampas con gran pendiente acabando en curva, saltos, escalones, pasos estrechos…un auténtico examen que suponemos será más asequible cuando las cubiertas agarren.

Rampas resbaladizas exigen al máximo / #planbe

Rampas resbaladizas exigen al máximo / #planbe

Al llegar a la altura del riachuelo damos por terminado el descenso. Sólo resta pedalear hasta conectar con la pista de hormigón que sube desde Atxarte, y dejarnos caer hasta el coche.

En resumen, exigente subida y exigente bajada. Recomendable para aquellos a los que les apetezca un reto corto e intenso en un entorno incomparable.

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