Un túnel para viajar al siglo XIX, un viaje a través de la historia

Entre la maleza, escondido, casi olvidado por aquellos que conocieron su época ferroviaria, y desapercibido para aquellos que no formaron parte de ella; se encuentra un túnel cargado de historia, de una historia todavía viva en los colores que visten sus paredes. Se trata del paso que transportaba del entorno rural a la industrial ciudad, la Vía Vieja de Lezama.

Entrada del túnel / #planbe

Entrada del túnel / #planbe

Hay quien se niega a dejar en el olvido una construcción que significaba evolución a finales del siglo XIX, y que todavía hoy puede ser disfrutada, dado el buen estado de conservación del túnel. Y es que, formando parte del entorno, es una pena ocultarlo al disfrute de tantas y tantas personas que sin saberlo, pasan a su lado desconociendo la magnífica posibilidad que sería poder atravesar en escasos minutos desde la capital de Bizkaia a un frondoso bosque de acacias, con varias plantaciones de viñedos y vistas a todo el Valle de Asúa.

La historia de esta vía nos transporta a finales del siglo XIX. En 1886 se dan los primeros pasos para la construcción de un ferrocarril que uniría Bilbao con Begoña, Derio, Zamudio y Lezama. El trazado era dificultoso por el desnivel pero no freno su construcción. En 1894 entró en servicio el tramo de Begoña a Lezama. Ese mismo año se puso en marcha el tramo restante: de Bilbao a Begoña. Desgraciadamente, a pocos días de la inauguración de la línea completa, la alegría se vio ensombrecida por un triste accidente: a las ocho y media de la mañana del día 7 de julio de 1894, en las canteras de San Roque se incorporaron tres vagones cargados con 18 toneladas de piedras a los tres que ya arrastraba la locomotora “Lezama”, que estaba formado por un furgón y tres vagones de pasajeros, en los que iban 34 pasajeros, la mayoría baserritarras que bajaban a Bilbao a vender los productos de sus huertos.

Después de pasar el tunel de Artxanda, cuando llegaba a las Calzadas de Mallona, el maquinista se dio cuenta que no controlaba el tren en la cuesta del último tramo. En poco tiempo el tren se salió de la vía cayendo en una zanja de 3 metros de altura. Un vagón de primera quedó debajo de la locomotora ocasionando 13 muertos y 18 heridos. El terrible accidente dejo en evidencia el riesgo y error que suponía incluir en el trazado tanto desnivel para superar la pendiente de Artxanda y la Compañía del tren de Bilbao a Lezama decidió diseñar un nuevo trazado para la vía. En 1902 se aprobó la variante de La Ola, saliendo de las Calzadas pasaría por Ciudad Jardín y La Ola, con una estación en Larrondo; abandonando al olvido un trazado que sufrió una tragedia pero que hoy día podría tener un uso para el ocio y tiempo libre saludable en la rehabilitación como vía verde.

En los últimos años se han realizado acciones para recuperar el antiguo recorrido del ferrocarril de Lezama como vía verde; se ha presentado el proyecto de recuperación en varias ocasiones llegando a ser aceptado pero después arrinconado en alguna mesa, ya que a día de hoy no se ha iniciado ninguna actividad para la rehabilitación de la zona. El domingo 22 de Mayo, asociaciones como Txirrin Txirrin, Bizi Txorierri o Gailurra Mendi Taldea, relacionadas con el deporte y la naturaleza, se reunieron un año más para reivindicar que los partidos políticos puedan acoger el proyecto de rehabilitación en sus programas, y realizaron una marcha de montaña y de MTB por el recorrido que lo conforma atravesando el túnel de Artxanda. Ya se hizo en años anteriores, pero hasta la fecha no se ha realizado ninguna acción dirigida a cumplir con el cometido.

Cartel Martxa 2016 / #planbe

Cartel Martxa 2016 / #planbe

La jornada transcurrió con numerosa e inmejorable compañía; niños, niñas, jóvenes y menos jóvenes amantes de la naturaleza y el ejercicio al aire libre nos reunimos para esta noble causa. El amanecer lluvioso no hizo más que aumentar la motivación y acompañarnos por senderos de nuestra Artxanda hasta llegar a la boca del túnel. Atravesamos alrededor de 400 metros entre piedras cubiertas por restos de tiempo, visibles en sus colores arcillosos y ferrosos. Alcanzada la zona inundada de una longitud aproximada de 100 metros y una profundidad que oscila entre medio metro y 4 metros, aproximadamente, atravesamos en pequeños grupos con canoas la distancia hasta alcanzar la boca Bilbaina del túnel.

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Al otro lado nos esperaba el sol, que nos recibió con toda su fuerza allá donde finaliza la calle Vía Vieja de Lezama y en uno de los miradores que nos muestra Bilbao desde una perspectiva única. ¿Todavía no conocéis el lugar? Buscar entre arbustos y matorrales, la naturaleza esconde verdaderas joyas en los lugares menos esperados.

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