Necesitábamos una primera toma de contacto para probar nuestras bicis nuevas y la elección de esta ruta ha sido de los más acertada. Con poco desnivel acumulado y kilómetros, lo único que exige este recorrido es un poco de destreza con la bici en ciertos tramos.

Empezamos desde la estación de metro de Bidezabal, por lo que no necesitamos movernos con nuestros coches. Desde aquí subimos la cuesta y una vez en la rotonda salimos en la primera salida, dirección al molino de Aixerrota. Una vez allí, recorremos el bidegorri hasta Punta Galea para enlazar con el paseo de los acantilados. Este paseo se extiende desde aquí hasta la playa de Barinatxe (la Salvaje), pasando previamente por la de Azkorri.

Para recorrer tenemos dos opciones: si queremos algo tranquilo podemos ir por el paseo asfaltado y si no, rodar por los múltiples caminos de tierra que hay a los lados del mismo. Estos son más divertidos aunque por ser estrechos, algo irregulares y encontrarse cerca del borde, no debemos dejar de prestar atención. Cabe destacar de este paseo que después de pasar la playa Azkorri y su protegido entorno natural, tras ascender la pendiente encontramos a nuestra izquierda un búnker abandonado que bien merece una corta visita.

Tras una divertida bajada, el camino termina en el párking de las playas de Sopelana. Desde este punto tenemos que ascender por carretera hasta las casas que se encuentran encima de la playa, para recorrerla de lado a lado. Una vez superada la playa hay que adentrarse en la urbanización Sopelmar, y tras ascender unos metros por la carretera de su extremo derecho, tomamos un desvío a mano derecha que nos adentra en un camino de tierra. En este tramo nos encontramos con bastante barro a pesar de que no había llovido recientemente.

Seguimos el camino (no tiene pérdida) dejando el mar a nuestra izquierda y paralelos a la línea de costa. Tras superar un importante repecho, llegamos al párking de la playa de Barrika, al lado del Golfo Norte. Desde aquí continuamos en la misma dirección, con Barrika en el punto de mira. Tras pararnos un momento a disfrutar de las vistas de la bahía de Gorliz comienza el descenso hacia la playa nudista,  siendo este quizás el tramo más técnico del recorrido.

Bahía de Gorliz

Para finalizar, ascendemos hasta la entrada del pueblo de Barrika y en la rotonda comenzamos el descenso por carretera hasta Plentzia. Tras 17 km  y 2 horas con paradas, estábamos tomando una cervecita en la terraza de un bar del paseo de Plentzia. Desde ahí, metro y hasta casa.

2014-01-11 12.14.21

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