Por diferentes circunstancias, el domingo estaba en Santimamiñe dispuesto a subir Ereñozar en el menor tiempo posible, añadiendo de esta manera cierto grado de dificultad a un recorrido bastante corto. De hecho, me animé tanto que la salida se convirtió prácticamente en trail running y lo que iba a ser algo corto y relajado, finalmente requirió un esfuerzo físico importante.
El coche se queda aparcado en el amplio parking de Santimamiñe y frente a nosotros se alza la importante pendiente que conduce a Ereñozar, salvando casi 400 metros de desnivel en menos de un kilómetro a través de un encinar cantábrico. Debemos dirigirnos a la entrada de las cuevas por unas cómodas escaleras. A la izquierda de la verja que impide la visita está nuestro camino, que conduce ladera arriba mostrando la pendiente que nos espera.
Entrada cuevas de Santimamiñe

Entrada cuevas de Santimamiñe

La senda está marcada con flechas rojas y algunos hitos, aunque es bastante fácil de seguir fijándose en las pisadas en la roca y el espacio entre la maleza. Continuamos bajo arbolado sin dejar de subir, superando escalones y diferentes obstáculos. En 25 minutos a un ritmo fuerte ya se alcanza la cima, coronada por la ermita de San Miguel de Ereñozar. Esta ermita fue la antigua parroquia de la anteiglesia de Ereño, fundada en el siglo X por los labradores censuarios, de los señores de Vizcaya siendo parroquia hasta 1660, año en el que se construyó la actual en Elejalde.
Interior ermita de San Miguel

Interior ermita de San Miguel

Ermita de San Miguel en la cima de Ereñozar

Ermita de San Miguel en la cima de Ereñozar

Podemos disfrutar de buenas vistas desde la cima en todas las direcciones, siendo Urdaibai el primer lugar donde se van los ojos. En esa misma dirección y casi debajo de nosotros está el castillo de Arteaga. Además se ve el Gorbeia, el valle de Durango, la ría de Mundaka y su puerto, Ea, Ibarrangelu, Nabarniz…
Urdaibai desde Ereñozar

Urdaibai desde Ereñozar

En la ermita había varias familias que habían llegado haciendo el recorrido clásico por pista desde Ereño. Vuelvo para desandar el camino por el que había llegado poco antes. Al igual que la subida, me voy dejando caer a buen ritmo ladera abajo utilizando los troncos y ramas de los márgenes de la senda como bastones improvisados.
Descenso hacia Santimamiñe

Descenso hacia Santimamiñe

Veinte minutos después y con los cuádriceps bien calientes, llego de nuevo al parking para terminar esta corta salida que ha sido bastante entretenida por el juego que ha dado el terreno.
En esta zona hay múltiples opciones para continuar con la excursión de día, pudiendo alargar el paseo para visitar el bosque de Oma, comer un pollo en alguna cervecera o visitar Urdaibai o cualquiera de los pueblos cercanos a esta bonita reserva de la biosfera.
Ereñozar desde la carretera

Ereñozar desde la carretera

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