En esta preciosa ruta circular visitaremos los lugares más interesantes y accesibles del macizo calcáreo de Itxina, una de las zonas más misteriosas y atractivas de la montaña vasca. Este aislado enclave situado en el Parque Natural del Gorbeia se encuentra a mil metros de altitud, protegido por 15 km de escarpadas paredes de piedra caliza.

Dejamos atrás el pueblo de Areatza y aparcamos en el área recreativa de Pagomakurre. Comenzamos a caminar por la pista de grava que conduce cómodamente hacia las campas de Árraba. El paseo es sencillo en este primer tramo de la ruta, en el que iremos ganando metros poco a poco hasta alcanzar los verdes pastizales por Arrabakoate.

Pista hacia Arraba / #planba

Pista hacia Arraba / #planba

Un poste con indicaciones nos señala la dirección hacia Kargaleku (1 kilómetro), uno de los pocos lugares en los que la muralla baja la guardia y nos permite entrar en Itxina. Atravesamos las praderas siguiendo el camino flanqueado por árboles hasta pasar junto al refugio del Ganguren MT. Desde aquí ya se intuye el paso por el que vamos a cruzar.

Paso de Kargaleku / #planbe

Paso de Kargaleku / #planbe

Una vez dentro, vamos a encontrar un terreno que no nos lo va a poner nada fácil a pesar de la belleza del entorno. Todo lo que sea salirse del sendero implica complicaciones y extremar la atención. Este macizo kárstico que hace 100 millones de años pertenecía al fondo marino, actualmente se encuentra plagado de profundas simas y cuevas, hayas centenarias, lapiaces y rocas por doquier. Si nos paramos a escuchar el silencio, uno puede dejarse llevar y trasladarse a una época en la que los mitos y las leyendas calaban con fuerza.

Itxina...here we go / #planbe

Itxina… allá vamos / #planbe

En el propio paso de Kargaleku topamos con una indicación vertical que nos señala Neberabarri a 700 m hacia la izquierda. Que no engañe lo que parece una corta distancia porque el avance por este terreno es bastante lento. Comenzamos a caminar y de lo primero que nos damos cuenta es que hay que estar muy atentos a los hitos para no perder el sendero. El terreno se complica un poco en algunos tramos, pero sin llegar a una dificultad alta. La sensación que se tiene en esta zona es la de estar en medio de un santuario natural.

Camino a Neberabarri / #planbe

Camino a Neberabarri / #planbe

Pasamos por una nueva señal que nos indica que faltan 200 m. Tras media hora de caminata alcanzamos la sima donde se ubica la nevera, que tiene una profundidad de más de veinte metros. Sobre ella aún podemos encontrar el viejo puente de mampostería desde el que se extraía la nieve utilizando cuerdas y cubos. Esta nevera era la más importante de Bizkaia y pertenecía al Ayuntamiento de Orozko, que la arrendaba anualmente.

Sobre este puente estaba la grúa que sacaba la nieve en Neberabarri / #planbe

Sobre este puente estaba la grúa que sacaba la nieve en Neberabarri / #planbe

Volvemos al sendero y deshacemos el camino para llegar de nuevo al paso de Kargaleku. Otra vez en el cruce de caminos, esta vez continuamos de frente adentrándonos en el perdedero. Seguimos un sendero bastante evidente mientras atravesamos varias zonas arboladas y subimos alguna que otra loma.

Al volver de Neberabarri, en el cruce seguimos de frente / #planbe

Al volver de Neberabarri, en el cruce seguimos de frente / #planbe

También recorreremos zonas abiertas y cubiertas de hierba, único terreno de pasto que hay en Itxina, y es entonces cuando llegamos a la tranquila majada de Lexardi. Aquí es donde se encuentra la borda del último pastor de Itxina. Una señal vertical señala una fuente cercana a 100 m y nos recuerda que sólo hemos recorrido 1,2 km desde Kargaleku.

Majada de Lexardi / #planbe

Majada de Lexardi / #planbe

Continuamos con nuestro avance atravesando zonas de gran belleza. El sendero pasa junto a la sima Lezebaltz poco antes de llegar a Atxulaur.

Entre Lexardi y Atxulaur / #planbe

Entre Lexardi y Atxulaur / #planbe

Una vez allí, hemos recorrido 2,2 km desde Kargaleku y el siguiente paso es visitar la cueva de Supelegor. Dejamos atrás el ojo natural por el que más tarde saldremos para perder altura por un sendero bien marcado. A pesar de todo, prestaremos atención a los hitos y marcas para no perder el camino.

Hacia abajo desde el cruce de Atxulaur / #planbe

Hacia abajo desde el cruce de Atxulaur / #planbe

Tras 20 minutos de idílico paseo, casi de golpe al girar a nuestra derecha aparece a lo lejos la amplia entrada de Supelegor.

La entrada a Superlegor, de 20 x 20 metros / #planbe

La entrada a Supelegor, de 20 x 20 metros / #planbe

Cuenta la leyenda que en este lugar viven lamias y sorginak, y que esta es una de las moradas de la diosa madre Mari. La cueva puede explorarse sin dificultad en su primer tramo. Basta colocarse los frontales, abrigarse un poco y tener cuidado de no resbalar. Tras pasar una zona en la que la luz natural se cuela por el techo creando un ambiente místico, llega un punto en el que el agua nos impide seguir avanzando. Exploramos un par de galerías laterales antes de salir y dar buena cuenta del hamaiketako. Un dato curioso sobre esta cueva es que en ella se pueden encontrar 16 de las 25 especies de murciélagos que hay en la península.

Luz natural dentro de Superlegor / #planbe

Luz natural dentro de Supelegor / #planbe

Volvemos sobre nuestros pasos y poco después de la pequeña cueva que se encuentra cerca de Supelegor, en lugar de girar hacia la izquierda nos despistamos y avanzamos recto. No importa demasiado siempre y cuando sigamos hitos y estemos bien orientados.

Atención para no desorientarse / #planbe

Atención para no desorientarse / #planbe

Finalmente enlazamos con el camino y llegamos al Ojo de Atxulaur.

Hacia la salida / #planbe

Senda a Atxulaur / #planbe

Esta ventana natural en la piedra nos permite salir hacia el NE. Imposible evitar tener la sensación de que se atraviesa la puerta de entrada a un mundo mágico.

Atravesando el ojo de Atxulaur dejamos atrás Itxina / #planbe

Atravesando el ojo de Atxulaur dejamos atrás Itxina / #planbe

Una vez que estamos fuera de las paredes rocosas, tras un vertiginoso descenso (existe la posibilidad de hacerlo más suave siguiendo la senda que va más tendida hacia la derecha bajo los árboles) volvemos a caminar por terreno sencillo. Tomamos como referencia un paso de alambrada mientras descendemos por la pradera de hierba.

Atravesando la pradera hacia el paso / #planbe

Atravesando la pradera hacia el paso / #planbe

Conectamos con el sendero que nos lleva a Pagomakurre mientras pasa por zonas de coníferas, repitiendo el mismo recorrido que hacían los carboneros y pastores de la época junto con sus animales de carga. El terreno puede ser resbaladizo en este tramo según las lluvias. Tras cruzar un par de puentes de madera, llegamos a una zona acondicionada con merenderos alcanzando el aparcamiento en pocos minutos.

Bosque de camino a Pagomakurre/ #planbe

Bosque de camino a Pagomakurre/ #planbe

Al preparar esta ruta hay que tener en cuenta que en los días en los que hace mal tiempo hay que tener mucha precaución, ya que la niebla puede jugarnos una mala pasada y perderse en este laberinto puede ser muy peligroso. Un GPS con el track y conocer la zona ayudarán a que la jornada termine sin sobresaltos.

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