Este verano hemos aprovechado para visitar nuestras montañas favoritas por cercanía: Pirineos y Picos de Europa. En esta primera entrada de una serie de dos, hablaremos de nuestra salida a Nerín, en el espectacular Parque Natural de Ordesa.

 

DÍA 1: NERÍN – MIRADORES DE ORDESA  – NERÍN (BTT)

Una vez que hemos dejado los bártulos en el albergue en Nerín (1281 m), montamos en nuestras bicis y comenzamos la ruta desde la misma puerta.

La ruta de los miradores pasa directamente por el pueblo, así que enseguida estamos ascendiendo por la cómoda pista que nos conduce a la Sierra de las Cutas. No hay mucho que decir de este tramo. Buen firme, desnivel asequible y el camino no tiene pérdida. Eso sí, serán varias horas de ascenso ininterrumpido, salvo para meter alguna barrita al cuerpo.

Pista de subida a Las Cutas

Pista de subida a Las Cutas

Una vez que alcanzamos Cuello Arenas (1900 m) y vemos Monte Perdido, podemos intuir las vistas que nos esperan arriba. Nos falta un último esfuerzo para alcanzar el primer mirador (2300 m), que se encuentra en el lado derecho de la pista tras un pequeño descenso. Las bicis hay que dejarlas antes del mirador, ya que está prohibido meterlas en el parque. Nos pasamos un buen rato sacando fotos y admirando las impresionantes vistas. Además, el día acompaña por lo que no tuvimos prisa por movernos.

Miradores de Ordesa

Miradores de Ordesa

Al reanudar la marcha nos disponíamos a continuar por la pista al siguiente mirador, pero unos compañeros ciclistas que habíamos conocido en la subida y que ya venían de vuelta, nos quitaron esa idea de la cabeza. Según ellos no merecía la pena, y esa pinta tenía. Pero no nos íbamos a ir sin visitar otro mirador, así que en dirección a Nerín por la misma pista, nos desviamos a la izquierda hacia un mirador que se encuentra más alejado de la pista. De nuevo, las vistas espectaculares.

Vistas a Monte Perdido desde el mirador alejado

Vistas a Monte Perdido desde el mirador alejado

Al afrontar el descenso decidimos seguir el track que habíamos descargado de zona zero btt (http://www.bttpirineo.com/es/rutas-btt-pirineo/ze07-miradores-ordesa) para evitar repetir el camino de la subida. No nos importa portear o hacer tramos técnicos, pero por donde tuvimos que pasar no terminó de convencernos, ya que empujamos la mayor parte del tramo para una recompensa escasa. Terminamos descendiendo por la ruta normal, eso sí, haciendo una larga parada en el río/spa que cruzaba la pista :).

 

 

DÍA 2: ESPIERBA – COMODOTO – ESPIERBA (TREKKING)

En el segundo día decidimos dejar las bicis en el albergue y alcanzar alguna cima no ciclable haciendo trekking. Aparcamos en Espierba (1350 m), después de pasar por el bonito pueblo de Bielsa, y comienza la ruta por otra pista parecida a la del día anterior. Buen firme, ancha y sin pérdida.

Tenemos a nuestra izquierda el valle de Pineta y tras unos kilómetros de cómodo paseo en la misma dirección, el camino gira a la derecha justo cuando más cerca estamos del Macizo de Monte Perdido. Es un buen sitio para detenerse a admirar el paisaje del Circo de Pineta, y las diferentes cascadas y neveros que tenemos enfrente.

Las nubes amenazan continuamente con torcer el día, así que no perdemos mucho tiempo y enfilamos la parte más seria. Saliendo de la pista, tomamos un sendero que nos lleva entre campas superando por fin un desnivel en condiciones. Alcanzamos la Plana Fonda, un bonito prado rodeado de murallones calcáreos que parece sacado de un cuento. Los lirios del Pirineo cubren el manto herboso y, al fondo, ya podemos ver nuestro objetivo: el Pico Comodoto (2361 m).

Plana Fonda y el macizo del Perdido

Plana Fonda y el macizo del Perdido

Cuando comenzamos el ascenso por su ladera seguimos las balizas, pero llega un punto en el que las abandonamos y nos tiramos a conquistar la cima cuesta arriba como las cabras. Tras pasar momentos de concentración, ya que una caída nos podía haber salido cara, alcanzamos la cima. Es de los picos más prominentes de la zona, por lo que podemos disfrutar de unas bonitas vistas. El viento pega fuerte y pronto nos retiramos a un lugar más refugiado para comer algo.

Cima Comodoto

Cima Comodoto

El descenso es más divertido ya que no discurre continuamente por pista de gravilla. Grandes laderas de hierba se suceden hasta que llegamos al collado de Espierba y la pista que nos conduce al coche. Para hacerlo más divertido, atajamos entre los pinos sin hacer los zigzags que seguía el camino. Finalmente, llegamos al coche y volvemos a nuestro querido albergue a disfrutar de una copiosa cena de montañeros. Por cierto, la vuelta en coche por la carretera que atraviesa el cañón de Añisclo no tiene desperdicio.

Camino de regreso

Camino de regreso

 

 

DÍA 3: TORLA – CEBOLLAR – TORLA (BTT)

Volvemos a cargar las bicis en el coche y nos dirigimos a Torla (1032 m) para hacer la última ruta de estas jornadas en Pirineos.

Aparcamos en el párking desde el que salen los autobuses turísticos, para aquellos que quieren el premio de las vistas sin habérselo ganado con su esfuerzo. Habrá casos de gente que físicamente no pueda subir, pero se veía mucha gente joven…bueno, ese es otro tema.

Comenzamos desde ahí mismo, y enseguida estamos ascendiendo por una trialera que nos obliga a echar el pie al suelo en algún tramo. Bastante divertida, y además a la sombra. Al final de la misma llegamos a la ya típica pista pirenaica de buen firme y gravilla. Con paciencia, vamos pedaleando y superando metros de desnivel. Para cuando nos damos cuenta, Torla está ya muy abajo, y comenzamos a vislumbrar lo que van a ser las mejores vistas del recorrido.

Por fin, alcanzamos el collado del Cebollar (1905 m). Desde aquí nos desviamos al repetidor para ver las magníficas vistas de la entrada a Ordesa desde una atalaya inmejorable. Es el momento de llenar el estómago y encarrilar lo que a priori iba a ser un descenso divertido.

Vistas sobre Ordesa desde el repetidor

Vistas sobre Ordesa desde el repetidor

Y digo “iba a ser”, porque cuando estábamos a punto de coger el desvío hacia la bajada del Cebollar, una persona de la plantilla del parque nos para. Nos recomienda que no hagamos ese camino con la bici por ser muy peligroso. Hay zonas acantiladas en las que es difícil pasar con la bici y el riesgo es importante. Después de meditarlo, no queremos ningún susto el último día así que optamos por descender inicialmente por la pista de subida, para luego desviarnos a un sendero marcado por una señal vertical que indicaba “Torla”.

Tuvimos suerte con la elección y, a pesar de haber improvisado, recorremos un sendero más pensado para hacer andando, pero bastante divertido y técnico. Es la puntilla que nos faltaba para que nuestro ya maltrecho físico termine de acusar el cansancio. La llegada a Torla y al coche pone punto y final a estos tres días de monte y disfrute.

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